Sostenibilidad y salud, van de la mano

Una compra saludable marca tu alimentación, ya que comemos lo que compramos. Hoy en día disponemos en supermercados y grandes superficies de una extensa oferta de alimentos y productos, de los cuales muchos de ellos, ni siquiera son necesarios porque nutricionalmente poco o nada nos aportan.

Llenar nuestra cesta con criterio, esa es la clave. Debemos saber lo que compramos para hacer una buena elección. Materias primas, etiquetado nutricional, productos procesados, integrales, ecológicos, ultra procesados, funcionales, de temporada, etc.

Las frutas y verduras son una gran fuente de nutrientes para nuestro organismo, ya que nos ayuda a prevenir enfermedades crónicas como las cardiopatías, cáncer, diabetes o la obesidad. Nos aportan vitaminas, minerales, antioxidantes, fibra, además de proporcionarnos saciedad e hidratarnos gracias a su alto contenido en agua (70-90%).

5 raciones al día es el mínimo que debemos consumir (3 raciones de frutas y 2 raciones de verduras).

¿Vale cualquier fruta o verdura?

Gracias a las técnicas de conservación y envasado podemos disponer de casi todas las frutas y verduras durante todo el año, pero las que han sido recolectadas en su momento óptimo de maduración, son las de temporada, por lo que disfrutaremos de una mejor calidad: olor, sabor, textura y aporte nutricional, además de otros beneficios económicos y medioambientales.

Las frutas y verduras consumidas en su temporada son las más recomendadas ya que:

  • Conservan sus propiedades nutricionales y se mantiene su aporte de vitaminas, minerales y otros nutrientes esenciales.
  • Sus cualidades de textura y sabor son mucho más intensas.
  • Son más saludables, han crecido y madurado de forma natural en los árboles o en el suelo en vez de madurar artificialmente en una cámara frigorífica o invernadero y sin necesidad de usar productos que favorezcan su rápido desarrollo.
  • Más ecológicas y naturales, no será necesario usar productos químicos ni pesticidas o se reducirán de forma notable.
  • La producción y oferta de las frutas y verduras disponibles en su temporada es mayor lo que hace que su precio disminuya. Ahorramos en nuestra cesta de la compra y ganamos en salud. Un truco para saber si es de temporada es fijarse si en la frutería hay mucha cantidad y está bien de precio.
  • No es necesario cultivarla e importarla de otras regiones por lo que se reducen costes y los precios serán más competitivos.
  • Ayudan a prevenir el deterioro ambiental y favorecer la diversidad de los cultivos, así como del mantenimiento de una agricultura tradicional y local.
  • Al haber sido cultivados sin aditivos ni pesticidas cuidamos el suelo de contaminantes.
  • Ayuda a reducir la energía y las emisiones de CO2 ya que el requerimiento de trasporte y almacenaje disminuye considerablemente.

 

“La naturaleza nos ofrece productos en cada estación del año y es esa variación la que nos ayuda a mantener un aporte equilibrado de nutrientes”