Las claves de autocuidado en situaciones de crisis

En este post te proponemos algunas claves de autocuidado para proteger la salud mental en una situación de crisis.

  • Practicar deporte al menos tres días por Mens sana in corpore sano. A veces en situaciones de crisis tendemos a reducir notablemente la actividad física porque no tenemos tanto tiempo disponible. Aunque lo adecuado sería lo contrario: dado que vamos a acumular más tensión, necesitaremos más ejercicio físico para mantener el equilibrio mental. Eso sí, es aconsejable que los objetivos que nos planteemos sean progresivos y asumibles, de forma que las expectativas que pongamos en nuestro rendimiento sean fáciles de cumplir sobre todo al principio.
  • Redescubrir algún hobbie. Las situaciones de crisis nos generan muchas preocupaciones que a veces se nos pegan como garrapatas. Una manera de desconectar de las preocupaciones es dedicar algo de tiempo a actividades que nos gusten y absorban la atención, y que hayamos dejado de lado o que siempre hemos querido aprender y nunca hemos encontrado el momento (p.ej., tocar un instrumento musical, cocina/costura, fotografía, pintura, etc.). Como decíamos, el tiempo es ese elemento que en la vida cotidiana siempre nos falta. Pero en la era de la comunicación contamos con muchos tutoriales de los que podemos aprender para embarcarnos en una nueva afición que nos permita generar estados de aprendizaje y logro.
  • Reconocer y aceptar las emociones. Es normal que aparezcan emociones desagradables en una situación de crisis: la tristeza, la añoranza, el miedo, la incertidumbre… Son algunos ejemplos de las emociones que podemos sentir en esas circunstancias. Lo mejor que podemos hacer para sobrellevarlas y regularlas, lejos de suprimirlas, es reconocerlas, aceptarlas, contextualizarlas y permitirnos vivirlas con normalidad. Cada cierto número de días es normal que vuelvan a aparecer: es bueno darles un pequeño espacio para luego volver a la actividad cotidiana.
  • Mantener el contacto social. Está más que demostrado que en situaciones de crisis poder hablar con personas cercanas a veces del tema, a veces de otros temas para entretenernos o reírnos. Las personas que saben escuchar bien son las que hay que buscar especialmente. Y si no puede ser presencialmente también podemos realizar videollamadas. Si lo convertimos en un hábito (p.ej., todos los martes), el resultado es aún mejor.
  • Objetivos con gratificaciones. Una situación de crisis suele implicar cambios en rutinas, cambios anímicos etc. y puede generarnos malestar por sentir que no aprovechamos el tiempo. Lo primero que hay que aclarar es que no podemos pretender rendir como si nada hubiera pasado. Es esencial flexibilizar nuestro nivel de exigencia hasta que la crisis haya pasado o nos hayamos adaptado más. En todo caso, para tampoco irnos al polo opuesto (p.ej, bloqueo, procrastinación, desmotivación) puede ser útil proponerse objetivos semanales para conseguir, y premiarnos a medida que los vamos logrando para motivarnos con el proceso.
  • Identificar pensamientos anticipatorios y centrarnos en el presente. En situaciones de crisis es normal que de vez en cuando aparezcan lo que en psicología llamamos pensamientos automáticos negativos (“Nada va a salir bien” “No voy a ser capaz” “Nada de lo que haga va a servir de nada” “Soy un desastre total”). Pero en algunas personas estos pensamientos puedan dispararse, especialmente aquellas personas con cierta inercia catastrofista. Algunas de las técnicas que podemos emplear son concentrarnos durante unos minutos en nuestra respiración, analizar por qué ese pensamiento no es válido o contactar con algún amigo o familiar que nos ayude a poner el foco en otro tema.
  • Diario de gratitud. A pesar de que aparezcan todas esas emociones desagradables a las que tenemos que dejar espacio, habrá también algunos eventos positivos en esa época. Una buena forma de equilibrar el estado anímico es dedicar unos minutos al día a rememorar esos sucesos y darles la importancia que merecen. Podemos recoger los tres mejores momentos de cada día en las notas de nuestro teléfono cada noche y si tenemos niños pequeños, animarlos a que hagan un dibujo o relaten lo que más les ha gustado de esa jornada.

AUTOR:

Gonzalo Hervás Torres

Universidad Complutense de Madrid

Fundación MAPFRE