Distracciones al volante: el móvil sigue siendo el gran peligro en la carretera

Las distracciones continúan siendo uno de los factores de riesgo más presentes en la siniestralidad vial. Aunque la sociedad es cada vez más consciente de los peligros asociados al uso del teléfono móvil mientras se conduce, los resultados de la última campaña especial de vigilancia y control de la Dirección General de Tráfico ponen de manifiesto que este comportamiento sigue estando muy extendido.

Durante la semana del 5 al 11 de octubre de 2026, los agentes de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil controlaron 422.927 vehículos y formularon 9.245 denuncias relacionadas con distracciones al volante. De ellas, 3.816 correspondieron al uso indebido del teléfono móvil, lo que supone el 42,3 % del total. Es decir, más de cuatro de cada diez denuncias por distracción tuvieron su origen en el manejo del móvil durante la conducción.

 

Estos datos ponen de relieve un problema que afecta a conductores de todas las edades y perfiles. Leer o responder mensajes, consultar aplicaciones, realizar llamadas o simplemente sostener el teléfono durante unos segundos implica apartar la atención de la conducción y reduce la capacidad de reacción ante cualquier imprevisto. En carretera, unos pocos segundos de distracción pueden marcar la diferencia entre evitar un siniestro o verse implicado en él.

 

La campaña también revela que existen otras conductas que siguen comprometiendo la atención al volante. Tras el uso del móvil, las infracciones más detectadas fueron conducir con auriculares o cascos conectados a dispositivos de sonido, con 441 denuncias, y ponerse el cinturón de seguridad mientras el vehículo está en marcha, con 421 denuncias.

 

Además, los agentes detectaron 257 conductores leyendo al volante, 136 buscando objetos dentro del vehículo mientras circulaban, 112 distraídos por los ocupantes, 83 comiendo y 29 fumando. También se registraron denuncias relacionadas con el uso indebido de sistemas de navegación y otros dispositivos de comunicación.

 

Pero más allá de las cifras, estos comportamientos tienen un denominador común: desvían la atención de la tarea principal, que es conducir. La conducción exige procesar continuamente información del entorno, anticiparse a los riesgos y tomar decisiones en cuestión de segundos. Cualquier actividad ajena a esta tarea reduce la capacidad para percibir y reaccionar ante situaciones potencialmente peligrosas.

 

Otro aspecto relevante de la campaña es la detección simultánea de otras conductas de riesgo. Durante los controles, los agentes identificaron a 1.061 conductores que superaban la tasa de alcohol permitida y a 931 con presencia de drogas, además de haber incurrido en alguna distracción.

 

La coincidencia entre distracciones y consumo de sustancias evidencia cómo distintos factores de riesgo pueden acumularse y aumentar el peligro durante la conducción. Por ello, abordar la seguridad vial requiere una visión integral que tenga en cuenta tanto las conductas relacionadas con la atención como aquellas vinculadas al consumo de alcohol y drogas.

 

Desde Fundación Mapfre recordamos que una conducción segura comienza por mantener toda la atención en la carretera. Silenciar el móvil, programar el navegador antes de iniciar la marcha, evitar cualquier actividad que desvíe la vista o las manos de la conducción y realizar pausas cuando sea necesario descansar son hábitos sencillos que contribuyen a reducir el riesgo.

 

La tecnología actual de ayudas a la conducción ofrece numerosas ventajas para la movilidad, pero nunca puede sustituir a la atención que exige conducir. Porque no hay llamada o mensaje que no pueda esperar a que el vehículo esté detenido.

 

AUTOR:

Fundación MAPFRE